Ettore Messina se movía nerviosamente en el banquillo durante los últimos minutos de la final de la Euroliga, ayer, en Berlín. Zeljko Obradovic, por su parte, caminaba de un lado a otros con la cara cada vez más roja.
Y es que el Panathinaikos, tras irse con 20 puntos de ventaja al descanso, tuvo una caraja monumental en la segunda parte del encuentro y a punto estuvo de terminar en tragedia lo que por momentos, durante el segundo cuarto, pareció un paseo griego. Ya avisaba Jasikevicius cuando, al dar su última asistencia de la primera parte con un pase por la espalda que terminó en triple de su compañero de equipo Nicholas (quinto triple casi consecutivo tras Diamantidis, Jasikevicius, Fotsis y Spanoulis), señalaba con las manos a la cabeza como diciendo “¡coco, coco, coco!” cuando el marcador reflejaba un claro 48-28.
Pero después de todo y tras un partido en el que ocurrió de todo, el drama no se convirtió en tragedia y el CSKA estuvo a punto de darle la vuelta al marcador… pero no lo consiguió. Un último minuto en el que hubo de todo (tiempos muertos, tiros libres, triples, canastas y adrenalina, mucha adrenalina) le dio el triunfo al Panathinaikos en una de las mejores finales de Euroliga que se recuerdan.
Y con este título, ya son cinco para Zeljko Obradovic. Esta Euroliga de 2009 se suma así a la de 1992 (ganó la Copa de Europa con el Partizán de Belgrado frente al Joventut de Badalona, cuando un triple cardíaco de un rejuvenecido Djordjevic entró en el último segundo…), la de 1994 (se llevó el trofeo con el Joventut de Badalona frente al Olimpiacos Pireo, cuando el serbio y medio banquillo verdinegro terminaron invadiendo el campo por el numerito del reloj…), y las de 2000, 2002 y 2007 (estas tres últimas al frente del Panathinaikos).
No puedo dar una opinión sobre la calidad de este entrenador… aunque siempre he tenido la sensación de que Obradovic es uno de los mejores entrenadores que ha circulado y circula aún por Europa. Tal vez tenga algo que ver el hecho de que nació en un país donde el baloncesto es casi una religión (Serbia, 9 de marzo de 1960).
En cualquiera de los casos, cinco títulos de la máxima competición continental por clubes son suficientes para pasar a formar parte de la leyenda del baloncesto. ¡ENHORABUENA, ZELJKO!

